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Niños y animales: un beneficioso tandém
28 Ago 2018

Niños y animales: un beneficioso tandém

¿A qué niño no se le van los ojos detrás de un perro o gato ya sea cachorro, joven o adulto? ¿Por qué los peluches son representaciones de animales?

En este artículo para la Revista EDBO nº6 Especial Infancia, Marta Menéndez nos habla de los beneficios de la relación entre niños y animales.

Niños y animales: un beneficioso tandém

Por Marta Menéndez


Existen cientos de vídeos en las redes sociales donde se ve cómo interactúan niños y animales, especialmente los perros y gatos. Juntos corren por la casa, se divierten, “hablan” cada uno en su idioma… Nos regalan momentos increíbles en ocasiones. Solo basta buscar vídeos de niños con perros y la sonrisa e incluso a veces la carcajada está garantizada. ¿A qué se debe este fantástico vínculo entre los pequeños de casa y sus mascotas? ¿Qué puede aportar a la familia el hecho de tener un animal en casa que nos acompañe?

A partir de los tres años, cuando los niños ya controlan sus impulsos, son los pediatras, y otros especialistas encargados de la salud de los pequeños de la casa, los que nos aconsejan que tengan una mascota. Naturalmente, una que esté acorde con la naturaleza y carácter del niño y que, con las debidas precauciones, no engendre ningún peligro. Se aconseja a los padres que consulten con un veterinario a la hora de la elección con el fin de encontrar la mascota que mejor se adapte a la edad y necesidades de la familia y el menor.

Los lazos afectivos que se generan entre los niños y sus mascotas son muy saludables por como ayudan a configurar su personalidad en la edad adulta. Tanto a nivel físico, sentimental y cognitivo.

Algunos expertos opinan que el vínculo que se crea entre algunos niños o adolescentes es vital en su desarrollo emocional. Estimula el apego, la amistad, el cuidado y preocupación por los demás y el compañerismo. Es más fácil la inculcación de valores, aumenta la empatía del menor, fija la concentración, ya que comparten actividades, y el niño atiende el comportamiento del animal para tratar de entender sus requerimientos. Favorecen el juego cooperativo y el trabajo en equipo.

Son una fuente de ventajas para los pequeños de la casa, aportándoles vivencias y experiencias que le serán muy útiles en su edad adulta. Les ayuda a interpretar el lenguaje no verbal, les ayuda a empezar a tener responsabilidades, ya que las mascotas requieren de cuidados, limpieza etc.

Los niños que se han criado con mascotas tienen más seguridad en sí mismos. Se aconseja a los niños mayores de 7 años darle alguna de estas responsabilidades del cuidado de su mascota, esto le ayudará en su evolución y lo aprenderá cuidando de alguien que se lo agradecerá continuamente con sus juegos y su cariño. Un ejemplo demostrado es que un niño que comienza a leer, leerá a su mascota con mucha más seguridad y comodidad que a un adulto. Probablemente porque éste no le corrige sus errores ni pone ninguna expectativa en él.

Nunca se sentirá solo, siempre tendrá alguien a quien compartir sus aventuras o sus preocupaciones.

Algunos profesionales lo recomiendan cuando se tiene pensado aumentar la familia. Para un niño con mascota es más fácil afrontar los celos de un nuevo hermanito. Tiene en quien apoyarse y a quien e incluso con quien jugar y compartir sus momentos de bajo estado de ánimo. Tanto el juego como la compañía de un animal, disminuye el estrés no solo del niño, también de los adultos y esto se reflejará en el ambiente y entorno familiar.

A nivel de la salud física también aportan diferentes ventajas. En la Universidad de Kuopio – Finlandia – se hizo un estudio con 400 niños y la conclusión fue que la presencia especialmente de perros tiene beneficios para ellos, textualmente “al menos en sus primeros 12 meses de vida”.

En ese tiempo, los bebés criados en un hogar con mascota, especialmente perro, padecen un 30% menos de enfermedades de las vías respiratorias altas como tos, rinitis, y catarros. También se encontró una reducción del 50% de las afecciones de los oídos y menos alergias.

Se concluyó también que los bebés que han crecido con perros reducen el tiempo de recuperación en enfermedades infecciosas y necesitan menor cantidad de antibióticos. La hipótesis que barajan los científicos es que tiene un impacto directo en el sistema inmunitario del bebé ya que “puede ayudar a madurar el sistema inmune y llevarlo a dar respuestas más eficaces”.

Por otro lado, no tan científico, el hecho de tener una mascota les obliga a hacer más ejercicio. El salir de paseo, o jugar con su animal le lleva a tener una vida menos sedentaria, lo que se traduce en una vida más saludable. La actividad física nos ayuda a producir endorfinas, hormonas que nos dan una sensación de calma y felicidad.

La mascota ayuda al niño a socializar, a relacionarse, aunque será a partir de los 3 años aproximadamente cuando se genere el vínculo de “amistad”. Con la mascota no tiene que estar pendiente de si le gustará lo que hace o no, una mascota es un amigo fiel e incondicional. No es de extrañar que el niño hable con la mascota como si de un amigo real, humano se tratara.

Se ha demostrado que al mirar fijamente a tu perro se desencadena un aumento en la producción de oxitocina, lo que sugiere un vínculo de retroalimentación directa. La oxitocina es la llamada hormona de amor o del apego, por este motivo se crea ese fuerte vínculo invisible entre los perros y los humanos.

También los expertos aseguran que las caricias, y los mimos al ser un contacto físico le permiten al niño desarrollar su capacidad táctil aportándole seguridad en el mismo y por extensión al relacionarse con los demás.

Algunos psicólogos infantiles los recomiendan en el caso de los niños con TDHA. Hay sitios especializados en tratamientos con mascotas para estos niños. Una mascota ofrece amor incondicional y no se altera con la hiperactividad ni regaña al menor por ello. Si a este déficit de atención le añadimos la hiperactividad, en especial los perros actúan como reforzadores de conducta como cómplices durante el proceso, reducen la agresividad de los niños que asisten a las terapias y el aumentan el compromiso con esta.

Como ya he comentado anteriormente, existen asociaciones que ofrecen terapia a niños con dificultades tanto físicas como psíquicas con la ayuda de mascotas, especialmente perros y los adelantos tanto a nivel físico como emocional son demostrables ya no solo en los más pequeños de la familia. También ayudan a personas con patologías psiquiátricas e incluso en residencias de ancianos donde interactúan con nuestros mayores aportándoles un sinfín de ventajas.

Una mascota ayuda a que los niños tengan una vida más saludable, pero sobre todo que crezcan felices. En definitiva, una mascota es una buena compañía para un niño y por ende un apoyo para su educación.

Pon una mascota en tu familia y todos saldréis ganando, no sólo los pequeños de la casa.


Este artículo forma parte de la Revista EDBO nº6 Especial Infancia.


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