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4 Sep 2017

Estrés y gestación

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Las madres gestantes a menudo se encuentran rodeadas de situaciones de estrés que pueden afecta al bebé, Enrique Blay te explica a continuación que medidas puede tomar la madre para que el bebé siempre se sienta en un entorno de amor

El autor Enrique Blay, autor del libro “El Bebé Emocional, también nos habla de la importancia de las experiencias tempranas que vivimos todos en el vientre uterino de nuestra madre. Puedes leer más aquí .

Estrés y gestación

La sangre que llega al bebé, a través del cordón umbilical, contiene sustancias nutritivas que permiten su desarrollo fisiológico, su crecimiento. También transporta elementos transmisores, creados por el cuerpo de la madre que componen la “química de las emociones”. Desde esta perspectiva, una emoción es, en primer lugar, una función fisiológica que dispara una serie de respuestas del organismo. Las sustancias que se generan en la madre, cuando aparece una emoción, viajan por su sangre y tienen efectos en el bebé. Las hormonas del estrés son unas de estas sustancias químicas que se encargan de transmitir información entre las distintas partes del cuerpo.

Una madre gestante con estrés continuo produce efectos sobre el bebé. Efectos inherentes al sistema de respuesta fisiológico que libera las hormonas del estrés. El sistema nervioso autónomo de la madre, dará la orden a las glándulas suprarrenales que se encuentran encima de los riñones, para que liberen epinefrina y norepinefrina (también denominadas adrenalina y noradrelina). Estas hormonas aumentan el ritmo cardíaco, la presión sanguínea y el contenido de azúcar en sangre. También le llegan al bebé a través del torrente sanguíneo, produciendo los mismos efectos y pudiendo condicionar el desarrollo celular. Este conjunto de cambios fisiológicos llevarán al bebé a un estado emocional similar o igual al de la madre, ante la situación que provoca el estrés, como tensión, nerviosismo o ansiedad.  Una exposición prolongada a las hormonas del estrés, enseñan al cerebro en desarrollo a reaccionar según la modalidad de “huida o combate” a lo largo de toda la vida, aunque sea inadecuado. Por otra parte, el empeño de la madre en el amor y la alegría inunda ese mismo cerebro en desarrollo con endorfinas y neurohormonas “positivas”, por ejemplo la oxitocina, que favorece una sensación sostenida de bienestar. Las emociones e incluso los pensamientos de una madre afectan directamente la “configuración” de la mente de su bebé.

estrés y gestación

En el entorno social y laboral, en que se mueve habitualmente una madre gestante, es muy difícil que pueda mantener un estado continuado de relajación. Tampoco es necesario obsesionarse en ello. El estrés, es algo inherente al ser humano desde sus orígenes. Su utilidad ha ido variando con su evolución, pero en ocasiones, dentro de unos límites en cuanto a intensidad y duración en el tiempo, sigue siendo beneficioso ante situaciones de peligro o actividades que exigen cierta tensión y concentración. Lo importante será poder controlarlo. Evitar situaciones altamente estresantes o actividades que supongan su continuidad en el tiempo.

Hay muy poca comprensión en algunos ambientes de trabajo, de las necesidades emocionales de una madre gestante y de lo importante, para ella y su bebé, de sentirse tranquila, relajada, feliz. Lo que menos necesita son presiones, agobios, nervios y, precisamente, acabar estresada. Ni siquiera se toman en cuenta los cambios fisiológicos que, según el tipo de trabajo, pueden ser un obstáculo para seguir desempeñando ciertas tareas. A veces, no sé porqué extraña razón, aún se les exige más, mostrando incomprensión y desprecio a su estado.

Habrá madres gestantes que en su trabajo están muy a gusto, pero otras, sea por el tipo de trabajo o por el ambiente que la rodea, pueden ser afectadas física o emocionalmente y deberían poder optar a un permiso -como el de maternidad, una vez nacido su bebé y sin reducción de éste-, que le permitiera una gestación saludable.

Si hay causas ajenas inevitables, laborales o emocionales, que causan estrés intenso o continuado, hay que tomar medidas. Cada caso será diferente, con mayores o menores posibilidades de modificar esas causas, pero siempre podemos intentar controlar nuestras reacciones, mantener la calma y tener una actitud positiva. Actitud fruto de la priorización de nuestro bienestar (que es también el del bebé), que nos ha de dar la fuerza y convicción necesarias para que la alegría y la felicidad de sentirse madre esté por encima de todo. Por desgracia, en ocasiones, el entorno social, laboral o familiar, lo ponen difícil y sólo queda tomar conciencia de nuestro estado alterado e intentar relajarnos. Hay diversas formas de relajación, pero una muy rápida y efectiva es:

Situarse en un lugar tranquilo (como puede ser el lavabo de la oficina), sentarse, cerrar los ojos y concentrarse en la respiración, lenta y suave. Después de unas cuantas respiraciones, al inhalar el aire, cerrar fuertemente las manos, aguantar así la respiración unos segundos y, de golpe, exhalar todo el aire a la vez que se abren los puños. Al hacerlo, aflojar todo el cuerpo. Repetirlo tres veces y después de la última mantener el cuerpo suelto y flojo.

En otras situaciones en que tengamos más tiempo y el espacio adecuado, podemos hacer una relajación completa, según explico a continuación. Tenemos en nuestras manos una potente estrés y gestaciónherramienta de comunicación con el bebé intrauterino: la relajación y visualización.

El bebé ha de sentirse amado, para ello le hemos de hacer llegar nuestro amor, pensando en él, hablándole, poniendo las manos en el vientre. Para conseguir una comunicación fluida, plena con él, tenemos la inestimable ayuda de la relajación y visualización, que nos lleva a una bajada de ritmos cerebrales, a una percepción subjetiva –hacia el interior de uno mismo-, a un estado emocional y en consecuencia a una total sintonía mental y afectiva.

La relajación y la visualización son potentes herramienta de comunicación con el bebé intrauterino

El bebé tiene una percepción puramente emocional relacionada con ritmos cerebrales de baja frecuencia Theta. En los adultos, en vigilia, prevalecen los ritmos de alta frecuencia Beta, relacionados con la Percepción Racional. Como sabemos que una relajación es capaz de llevar al adulto a ritmos Theta, deduje que si una madre gestante en estado de relajación profunda visualiza y siente a su bebé, la comunicación podía alcanzar su máxima intensidad. Es como si moviéramos el dial de una radio hasta sintonizar la emisora, situándolo en el punto de mejor recepción. Lo mismo se consigue al ir entrando la madre en esa percepción emocional, que es la frecuencia perceptiva en la que se encuentra su bebé.

Mis primeras experiencias con madres gestantes, llevándolas a una relajación profunda, visualizando a su bebé y estableciendo comunicación mental y emocional superaron mis expectativas. Fue realmente espectacular cómo las madres y sus bebés entraban en un estado de comunicación total, hasta tal punto que, ante mi asombro, no sólo la madre sentía y transmitía a su bebé su amor, sino que también la madre recibía pensamientos y sentimientos de su bebé hacia ella.

Es el caso de una madre que al acabar una de las sesiones de relajación y visualización, momento en que yo me retiro y las madres quedan disfrutando de la paz y alegría de sentir a su bebé, que se le ocurrió preguntas a su bebé qué nombre le gustaría le pusieran. Al momento, en su mente surgió el nombre de Lucas. La madre me lo comentó y me dijo que nunca había pensado en ese nombre para su hijo y tenía dudas de que todo fuera imaginación suya. En los días sucesivos el nombre de Lucas le aparecía hasta en la sopa. En un anuncio de amortiguadores, cuya marca llevaba un coche de competición, amigas que le comentaban que ese nombre lo había puesto otra persona a su hijo recién nacido, en libros o revistas, etc. Así las cosas, al final de la siguiente sesión de relajación y visualización, le preguntó a su bebé: “Hijo mío, cariño, ¿de verdad te quieres llamar Lucas? Si es así dame alguna señal”. Inmediatamente notó en su vientre una patada del bebé. Pero claro, nuestra mente racional e incrédula es muy potente y le insistió: “Hijo mío ¿ha sido esto una señal para decirme que sí quieres llamarte Lucas?” Al instante, dos fuertes patadas en su vientre le dejaron claro la respuesta y le dijo: “Pues sí cariño, te llamarás Lucas”.

Madres que tenían miedos respecto a la salud de los bebés han recibido pensamientos por parte del suyo de ánimo, de tranquilidad y hasta de buen humor. Madres que estaban agobiadas ante el parto, lo mismo. Si estaban tristes recibían mensajes positivos de apoyo y de alegría. Y así en otras ocasiones en que parece que el bebé tenga una sabiduría por encima de su corta existencia terrenal.

La práctica de la Relajación – comunicación emocional con el bebé

estrés y gestaciónLa madre gestante está en comunicación con su bebé permanentemente. A nivel biológico y a nivel mental. Madre y bebé están en simbiosis total, formando un único ser, en lo fisiológico y en lo emocional. Sin embargo existen dos cerebros bien diferenciados, prevaleciendo en el de la madre la percepción racional y, en el del bebé, la percepción emocional. Todo lo que percibe el bebé, especialmente pensamientos y emociones de su madre, lo procesa como propio sentir. Es evidente la importancia que adquiere, poder transmitir la madre al bebé, pensamientos y emociones positivas, gratificantes y amorosas. La relajación permite una comunicación emocional intensa con el bebé.

La madre (y por lo tanto también su bebé) consigue un estado fisiológico y mental idóneo, con producción de hormonas y neurotransmisores beneficiosos para ambos. La relajación es una gran herramienta anti estrés.

Relajarse y alcanzar niveles de ritmos cerebrales Theta es muy sencillo:

Se trata de situarse en un lugar tranquilo, donde no puedan molestarnos y no haya ruidos perturbadores (desconectar teléfono y móvil). La relajación puede practicarse mejor estirada en la cama o en un sofá, pero también en cualquier lugar o posición en que estés cómoda. Una vez estés preparada, con las manos sobre tu vientre, cierra los ojos y concéntrate en la respiración. Respira lenta y suavemente, notando como el aire entra y sale de tus pulmones. Respiraciones lentas y profundas. Después de unas cuantas respiraciones, concéntrate en tu pierna derecha y afloja todos sus músculos, sueltos y flojos (puedes tensar y destensar los músculos a relajar, para sentirlos y aflojarlos). Repites sucesivamente la operación con la pierna izquierda, con el vientre, con el pecho, el brazo izquierdo, el derecho, los músculos de la espalda, del cuello, de la frente y de la cara. Todo lenta y suavemente. Respirando lenta y profundamente.

Una vez relajados cuerpo y mente, llevas la atención al interior de tu vientre. Sientes y visualizas a tú bebé. Lo observas y le envías todos tus mejores pensamientos de protección, cariño, alegría por ser su primer hogar. Te dejas llevar por tus sentimientos de amor hacia el bebé, de alegría y felicidad por tenerlo contigo. Mantente en ésta comunicación emocional con tú bebé todo el tiempo que quieras y, poco a poco, recuperas el estado habitual de conciencia, abriendo los ojos, moviendo suavemente manos, pies, brazos piernas…hasta que te encuentras totalmente despierta.

No te preocupes si en la relajación te duermes. Es normal que suceda, especialmente las primeras veces. Sea como sea será un sueño muy reparador. Cuantas más veces te relajes más fácil será hacerlo, cuestión de práctica.

Descodificación Biológica y Gestación

Las experiencias tempranas -a lo largo de la gestación, en el nacimiento y primera infancia-, son fundamentales en la construcción de nuestros procesos mentales. En estas épocas se graban los programas mentales, emocionales, que serán las bases de nuestra forma de ser y sentir más íntima, más profunda, que nos acompañará el resto de nuestra vida conformando nuestro carácter.

Tanto es así que en el trabajo con Descodificación Biológica, a los programas que suponen experiencias negativas que alteran, dañan, impactan al bebé o al niño, se les denominan “Conflicto Programante”. Este Conflicto Programante pasa a ser parte de nuestro inconsciente, conteniendo información relacionada con la experiencia negativa relacionada. Más adelante, de adulto, toda esa información puede saltar como un muelle en el momento que tenemos una experiencia parecida o semejante, lo que llamamos “Conflicto Desencadenante”.

La mayoría de las enfermedades, síntomas, o alteraciones psicoemocionales que padecemos tienen su raíz en esos Conflictos Programantes, que determinan nuestra particular forma de afrontar las diversas situaciones de la vida y las respuestas biológicas consecuentes.

Por eso es fundamental cuidar estas primeras épocas de la vida, tener conciencia de lo importante que son, empezando por la gestación.


Enrique Blay

Autor del libro “El Bebé emocional”. Diplomado en “Psicología del Desarrollo” por la Bircham Internacional University. Formación en Descodificación Biológica Original, Anatheóresis, Terapia Floral del Dr. Edward Bach, Hipnosis Clínica, Hipnopsicoterapias, Rehabilitación Psicosomática y Curaciones Psíquica, Terapia de la Polaridad, Dietética y Nutrición Naturista y Neositerapia.


© Escuela de Descodificación Biológica Original 2017 – Todos los derechos reservados.

Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento terapéutico complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente como método terapéutico de acompañamiento emocional. Debe aclararse que La Escuela de Descodificación Biológica no da consejos médicos ni recomienda finalizar ningún otro tratamiento médico o sanitario.

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Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento terapéutico complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente como método terapéutico de acompañamiento emocional. Debe aclararse que La Escuela de Descodificación Biológica no da consejos médicos y no corresponde a los profesionales de las terapias naturales suspender tratamiento alguno o no seguir los consejos médicos.

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