(+34) 93 412 71 00 (+34) 636 29 46 29 info@institutoaw.com

20 Nov 2018

¡Estamos vivos!

//
Comentarios0

En este artículo para la Revista EDBO nº6 Especial Infancia Salomé Cejas nos habla del abordaje del trauma del gemelo solitario desde el enfoque de la disociación del Yo.

Por Salomé Cejas


Venir al mundo acompañado por otro ser y que éste se vaya en los momentos iniciales de la vida o pasadas semanas, o meses, puede convertirse en el hecho que más huellas deje en una persona.

Muchas veces, aún hoy con las ecografías tempranas, no se detecta que las pequeñas perdidas de sangre en los primeros momentos de un embarazo, es una vida que se va. Como todo duelo, es un proceso terapéutico que contiene diferentes partes. Y como dice Peter Bourquin, terapeuta especialista en Gemelo Solitario, “Para decir adiós, primero hay que decir Hola”.

En este sentido, por un lado se toma conciencia del “otro”, de ese hermano o hermana que estuvo y que por algún motivo perdió la vida y así nos imaginamos cómo pudo haber sido si él o ella hubiera seguido a nuestro lado. “Maravilloso” dicen todos, mientras se les ilumina la cara como si pudieran experimentar nuevamente, por un instante, la sensación de plenitud que sintieron cuando “el mundo era cosa de dos”.

La existencia del otro siempre está presente en la vida del sobreviviente, aunque muchas veces de manera inconsciente y hay comportamientos que lo muestran.

Así, ya desde la infancia, vemos niños que tienen amigos imaginarios (cabe aclarar que no siempre estos amigos imaginarios son gemelos). Otros buscan un compañero de juegos, solo uno, del cual se vuelven inseparables y siempre es del sexo de su gemelo. Más adelante, podrán convertirse en amores muy profundos, que por alguna razón no lleguen a concretarse, donde se repitan todas las etapas vividas con su par, pasarán de sentirse en el Paraíso a descender al más profundo dolor, en poco tiempo. Hay una búsqueda constante del “otro”. También encontraremos niños que les cueste sociabilizar, integrarse en grupos, donde ninguna relación les venga bien, ya que nada se iguala, ni será tan perfecta como “aquella vez “.

Otra de las circunstancias por las que se transita, es el dolor por la pérdida de ese hermano que ya no está y tal vez, resulte el más profundo y desgarrador para el sobreviviente. Este es un dolor que puede traer aparejadas diferentes consecuencias, tantas, como personas hayan vivido esta pérdida.

Cuando se comienza un proceso terapéutico ya de adultos, en el trabajo de procesamiento de trauma, el abordaje de las partes resultantes luego de hechos conflictivos, es una maravillosa herramienta que nos permite conocer más en profundidad, entre otras cosas, el origen de nuestros dolor y conductas de supervivencia.

El impacto de vivir tan tempranamente, de cerca y sin escapatoria la muerte del ser más importante de la vida, trae aparejados infinidad de comportamientos compensatorios, incomprensibles y sin sentido, si se los considera aisladamente en un primer momento y tal vez por muchos años, los cuales pueden empezar a tener una razón de ser a partir de que se desvela la existencia del gemelo.

Niños que tienen hiperactividad, que no “pueden quedarse quietos”, que se aíslan del mundo obsesionándose con muchas actividades y estudios, comer compulsivamente, llegando a adicciones a drogas de adultos, pueden estar mostrando una parte superviviente que huye constamente del trauma de aquel momento, y que a la vez, en la búsqueda desenfrenada de una salida, se vuelven destructiva en sí misma.

Para escapar del trauma vivido, el Internal Family System propuesto por Richard Schwartz, plantea que las personas generan, a partir de ese instante, diferentes partes o aspectos de la personalidad que les permiten sobrevivir. Por un lado, las partes directivas tomarán el control en primera instancia y son protectoras de la vida diaria, necesitan controlarlo todo y anticiparse a todo aquello que pueda volver a revivir las heridas.

En el Internal Family System, las apagafuegos son aquellas partes de la personalidad que cuando el vacío, la desolación, el miedo no pueden ser solventados por nuestras partes directivas a través de métodos socialmente aceptados (como trabajar, hacer deporte, compras, adicción al cigarrillo, entre otras) recurrirán a soluciones más drásticas como el consumo ilegal de drogas, ideas de suicidio, automutilación, ataques de furia… con tal de escapar.

Otra cara de los gemelos sobrevivientes será la melancolía, el interés por lo espiritual, el miedo a morir ellos o sus seres queridos, desde edades muy tempranas. Son personas que transitan en “dos mundos” con facilidad.

Un hecho de tal magnitud provoca impotencia, desesperación, sensación de estar atrapado, incluso la conmoción puede llegar a ser tal que una parte del sobreviviente se sienta inerte, congelada, horrorizada y quede aislada de la conciencia, al igual que el recuerdo y todo lo que se ha sentido en ese momento. Esta parte, según el abordaje intrapsíquico, se llama exiliada y si bien están impregnadas de mucho dolor y vulnerabilidad, también son las que conectan con la creatividad, pureza y alegría de vivir.

Según Richard C. Schwartz, P.H. D, en su libro Introducción al modelo de Los Sistemas de la Familia Interna, estas partes, al ser tan sensibles y tan abiertas, acusan el impacto del trauma de manera más intensa y son las que se quedan estancadas, soportando el peso de los recuerdos, sensaciones y emociones relacionadas con dichos sucesos.

Una de las razones por las cuales estas partes son aún más aisladas, es porque muestran aspectos como vulnerabilidad, tristeza, vergüenza, que generalmente no son aceptados por el grupo de pertenencia. De este aislamiento se encargarán primero las partes directivas y en caso de no ser suficiente, las apagafuegos.

Es en el trabajo de partes, donde se pueden llegar a apreciar las heridas profundas que se han producido y cómo el eco de las mismas se repite una y otra vez, buscando encontrar una salida.

Poder reconocer y dar lugar a estas partes que surgieron en ese momento, mirarlas desde nuestras partes sanas, permite comenzar a sanarlas, liberando así nuestra parte más creativa, disminuyendo las rigideces y haciendo innecesarias las conductas explosivas.

En el caso de los niños que han venido acompañados en el útero materno por un hermano que no sobrevivió, siempre es fundamental decirles la verdad, acorde a su edad, pero con la verdad, porque ellos, aun inconscientemente, saben que hay “alguien más” y la verdad calma, repara y algo se tranquiliza en toda la familia.


Este artículo forma parte de la Revista EDBO nº6 Especial Infancia.


Si te gustó este artículo, compártelo ¡Gracias!

© Escuela de Descodificación Biológica Original 2018 – Todos los derechos reservados.

Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento terapéutico complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente como método terapéutico de acompañamiento emocional. Debe aclararse que La Escuela de Descodificación Biológica no da consejos médicos y no corresponde a los profesionales de las terapias naturales suspender tratamiento alguno o no seguir los consejos médicos.


Curso online: ¿Quién soy y de dónde vengo? Memorias Transgeneracionales

Docente: Noelia Bonifacio Calatayud
Fecha de Inicio: 23 de Septiembre del 2019

Más información

Vive la experiencia Bio-Lógica

Nos une un mismo interés.
Hazte bio-lógico con EDBO y descubre la diferencia.

CURSOS  CONSULTA  ACTIVIDADES  YOUTUBE

 


Escribir una respuesta

Consulta aquí el aviso legal y la política de privacidad

X