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El equilibrio emocional ¿conduce a habilidades interpersonales?
25 Feb 2018

El equilibrio emocional ¿conduce a habilidades interpersonales?

En este artículo, parte de la revista EDBO nº5, María Angélica Familume comparte su reflexión sobre las emociones y relaciones en el ambiente laboral.

El equilibrio emocional ¿conduce a habilidades interpersonales?

Por María Angélica Familume


Me gustaría presentaros un caso que tuve hace un tiempo. Un hombre joven llegó a la consulta aduciendo que había falta de comunicación entre sus compañeros de trabajo y que ello le causaba malestar.

Se sentía desvalorizado en el trabajo y no quería bajar la cabeza ante la autoridad. Su superior había sido compañero, del mismo rango que él, hasta hacía poco. Mi paciente manifestaba dolor en cuello y hombros; y vergüenza con el resto de los compañeros.

Su principal temor era que todo terminara mal y perdiera su empleo. Era vital para él que los demás supieran que no podía asimilar las cosas tal y cómo eran, necesitaba que fueran más auténticas, más puras. También era consciente que en el campo profesional tenía que ser competente y contar con habilidades y actitudes que le permitieran resolver las problemáticas de la profesión, aunque se sintiera tratado injustamente.

En este punto de la historia, cabe mencionar al Dr. Lipton, biólogo molecular, cuando comienza a replantearse sus creencias después de dos décadas de dar conferencias científicas por todo Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. El Dr. Lipton se plantea muchas veces esta pregunta:

Si pudieras ser cualquier otra persona, ¿quién serías?

El Dr. Lipton estaba obsesionado con esta idea de cambiar su identidad, porque quería ser cualquier otra persona, menos él. Su postura fatalista cambió cuando decidió renunciar, en el otoño de 1985 a la universidad de Wisconsin y empezó a dar clases en la facultad de Medicina del Caribe, donde el nivel del alumnado era mucho menor al que él estaba acostumbrado.

El momento crucial del cambio tuvo lugar cuando revisando la investigación sobre los mecanismos que controlan la fisiología y el comportamiento celular, se dio cuenta de que la vida de una célula está regida por el entorno físico y energético y no por sus genes. Los genes no son más que “planos” moleculares. Lipton era consciente de que el ser humano está formado por cerca de cincuenta billones de células, y al saber que las células individuales se regulan según sea su percepción del entorno, los mismo sucedería con los seres humano. Al igual que en las células aisladas, el carácter de nuestra existencia se ve determinado, no por nuestros genes, sino por nuestra respuesta a las señales ambientales que impulsan la vida.

El Dr. Lipton descubrió, con enorme alegría, que podía cambiar el rumbo de su vida mediante el hecho de cambiar sus CREENCIAS. En su libro “La Biología de la Creencia”, intenta que comprendamos cuántas de las creencias que impulsan nuestras vida son falsas y autolimitadas y nos estimula a motivarnos a cambiarlas, para recuperar el control y encaminarnos hacia una existencia sana y feliz.

“A pesar de que todavía no podemos cambiar la información que contienen nuestros genes, sí que podemos cambiar nuestra forma de pensar”. (Bruce Lipton)

Una creencia forma parte de la estructura de la persona, y en el momento del bioshock se activa el conflicto biológico específico y la creencia, que es una orden interna, actúa como una sentencia limitante.

Volvamos a nuestro paciente. En el caso que nos ocupa, cuando se le pregunta cómo se siente con su cuerpo, comenta lo siguiente:

Es como si tuviera un peso en los hombros, como una piedra grande que me tira para abajo. Es oscura y por momentos me ahoga, no me deja actuar. Duele, se agita.

Dice que se siente un perdedor, que ha quedado relegado. Cuando se le pregunta a qué hechos de su infancia le remiten estas sensaciones, recuerda que en una ocasión, que no entraban todos en el coche, se priorizó que fuera su hermano, para ir a una fiesta y él se quedó con una tía joven con la cual jugaba algunas veces.

Comenta que cuando era pequeño era muchas veces humillado, desvalorado moralmente e intelectualmente porque tenía un hermano deficiente mental y los cuidados iban hacia él, quedando siempre en una postura relegada. Vivió esa época como culpable y tenía que pagar por ello.

En un caso así, en consulta intentamos que conecte con las sensaciones corporales de ese momento en concreto, para ver qué siente, para que pueda hablarle a su hermano, que lo quiere, pero que eso no significa que lo dejen de lado a él. Que todos juntos pueden dialogar.

Se trabaja un largo rato con estas sensaciones, hasta que puede vaciar el contenido del conflicto. Se le pregunta qué creencia puede tener ahora sobre él mismo y los que lo rodean y se le propone ir hacia el futuro, sintiéndose sin esa carga limitante. Se le propone volver al aquí y al ahora, donde comenta que está tranquilo y con ánimo de emprender otro camino.

La biodescodificación se orienta hacia la comprensión de un síntoma buscando el primer impacto que hizo huella en el cuerpo y el alma del sujeto. Es una línea de trabajo que no implica desautorizar a otras. Podemos cambiar lo que traemos como impronta (alguien que sufre física o emocionalmente) transformándolo.

Como dice Diana Paris, colaboradora de la Escuela de Descodificación Biológica Original y autora de distintos libros, la psicogenealogía nos muestra que desempeñamos roles asignados, a veces antes de nacer. Tenemos que ver la sombra que nos genera ese rol y aceptar el desafío de transformar la realidad.

Vemos como se ponen en marcha situaciones infantiles cuando entramos en crisis, cuando tenemos que resolver problemas y cómo cada respuesta establece una relación interpersonal. Son mandatos que se encarnan adoptando esquemas de conducta y comportamientos que afloran sin que tengamos demasiada conciencia de ellos.

Diana Paris acota, además, que se irán desbrozando los bosques que ocultan el verdadero árbol, remontando sus ramas, con el afán de echar luz a los sentimientos y comportamientos, en un darse cuenta y haciéndonos conscientes de nuestra propia oscuridad.

Sabemos que no hay un único lenguaje, la complejidad en la comunicación existe y muchas veces se contradice, con los dobles mensajes. Estos dobles mensajes son los que desestructuran al niño, provocando fugas de la realidad, que muchas veces no tienen vuelta atrás.

Parafraseando a Ángeles Wolder, vemos el porqué del acompañamiento en DBO, que es una acto sagrado, porque ir hacia ese lugar que tanto costó abrir solo se puede hacer desde un lugar amoroso, sin manipular, sin criticar.

Descodificar es bañar una herida con amor para que pueda finalmente sanar. (Ángeles Wolder)


Este artículo es parte de la Revista EDBO nº5, Edición Especial: Ámbito Profesional. Para leer más artículos de la revista haz clic aquí


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Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento terapéutico complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente como método terapéutico de acompañamiento emocional. Debe aclararse que La Escuela de Descodificación Biológica no da consejos médicos y no corresponde a los profesionales de las terapias naturales suspender tratamiento alguno o no seguir los consejos médicos.


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Fecha de Inicio: 13 de Junio del 2017

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