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entrevista carles segarra
12 Sep 2017

Entrevista a Carles Segarra

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“Deja de ser tú y comienza a ser
la mejor versión de ti mismo”

Carlos Segarra, ex alumno EDBO y coordinador de la Unidad de psicosomàtica del Instituto imohe, Barcelona (instituto de medicina y oncología holística Eres). Imohe es un instituto independiente, a la vez responsable de la Unidad de Oncología Integrativa en el Instituto  Oncológico Baselga, del Hospital Quirón en Barcelona. Carles nos explica cómo aplica la Descodificación Biológica Original (DBO) en pacientes con cáncer.

entrevista carles segarra

Carles Segarra

¿Por qué te decantaste por la DBO?

Comencé a trabajar hace años con terapias integrativas y entonces ya me di cuenta de que cualquier sintomatología que aparecía en consulta estaba vinculada con algo emocional. En este momento, entendí que necesitaba profundizar más y ver si había una relación real entre el síntoma y las vivencias de las personas. La Descodificación Biológica Original fue la herramienta que me permitió poder establecer esta relación.

Actualmente, ¿aplicas la Descodificación Biológica Original en tu trabajo diario?

Sí. Trabajo en la Unidad de psicosomàtica  de imohe, un instituto transdisciplinar,  en el que participan médicos oncólogos y otros agentes de salud, como yo, en un proyecto integral para personas con enfermedades complejas y personas que desean fortalecer  o transformar su salud. Las personas que atendemos en un 90 % de los casos presentan cáncer. El objetivo es transformar el estrés en energía disponible para que la persona, se alinee al máximo en su proceso de recuperación de la salud. Para ello empleamos herramientas combinadas estratégicamente como la Descodificación Biológica Original, la Hipnosis Clínica y la meditación dinámica, entre otras.

¿Cómo aplicas estas terapias?

Realizo un trabajo de introspección con la persona. Lo ayudo a que mire hacia adentro y se dé cuenta de aquello que no estaba haciendo alineado con su biología,  y de lo que podría hacer para mejorar su situación. Le facilito recursos – o le señalo los que ya tiene y no usa- para que entienda su síntoma, para que lo acepte y consiga integrarlo, en lugar de luchar contra él. La finalidad es empoderar al paciente para que tome las riendas de su vida y realice los cambios necesarios.

¿Qué tipo de cambios?

Los cambios que intentamos facilitar son para evitar volver a caer en conflictos emocionales que generan estrés mantenido subliminal y automáticamente. Por ejemplo, aprender a poner límites, a decir que no, a ser más asertivo, más resolutivo. A expresar el acontecimiento para que no quede impreso en su vida.

¿Cómo se puede expresar un síntoma? Porque a veces lo contamos pero continúa impregnado en nosotros…

Hay que buscar el resentir y las emociones guardadas. Esto supone ser capaz de expresar lo que piensas y lo que sientes, y conectar con ello de antemano. Es darte el permiso de poder expresarte. Emotivamente. No guardar dentro de ti esas emociones negativas, y que puede contribuir al deterioro de tu salud.

¿Cómo se interrelaciona la terapia integrativa con la medicina tradicional?

Son terapias complementarias, pero que mantienen cierta distancia por el momento. El puente se está construyendo, lento pero seguro. En parte gracias a la ciencia, que cada vez demuestra lo importante que es la regulación del estrés en la salud y la enfermedad; en parte por los pacientes, que son la prueba viva de los beneficios que experimentan; y en parte (cada vez más), los profesionales sanitarios convencionales –alguna vez enfermos también- que lo van viendo, viviendo e integrando a su ritmo. En el Instituto Oncológico Baselga hay un amplio equipo de médicos y enfermeros. Y luego estamos nosotros, que apoyamos el proceso de la persona con medicina natural y atendiendo la parte emocional viéndola como una alidada, y no como un problema. Somos un servicio adicional, distinto, que ofrece otra manera de entender el síntoma y de relacionarse con uno mismo y la enfermedad. Y ello suma, más bien potencia su visión con escope holístico e integrativo.

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¿Los doctores son reacios a las terapias integrativas?

Los médicos están cada vez más abiertos a todo aquello que pueda resultar beneficioso para el paciente, pero hay de todo. Nosotros no intentamos convencer a nadie. La información está ahí y el paciente puede ver que hay más opciones, que hay otra forma de entender su patología y que pueden tener un apoyo diferente, que no antagónico. Tenemos claro que la cooperación es la base. En este trio: la convencional, la integrativa y la persona, lo importante es trabajar todos a una, con rigor.

¿Es un proceso lento?

Normalmente, estructuramos el tratamiento en tres módulos. En el primero, trabajamos el estrés biológico: intentamos que el paciente entienda el síntoma y que lo acepte. En el segundo, hacemos una regresión mediante hipnosis para desactivar las emociones guardadas. Regresamos hasta donde sea necesario: la infancia, el vientre materno, los antepasados… La tercera sesión es la de aprendizaje: “deja de ser tú y comienza a ser la mejor versión de ti mismo”. Para ello hay que dejar atrás ciertos patrones de conducta, patrones aprehendidos.

¿Trabajas en todas las etapas de la enfermedad (diagnóstico, tratamiento, superación…)?

Sí, las abordo todas. El estado de ánimo varía mucho de una etapa a otra, pero siempre calibro las necesidades del paciente para que deje atrás sus miedos y se desactive del pasado… y del futuro. Intento que se centre en el aquí y ahora.

Cuando viene un paciente al que le acaban de dar la noticia de su enfermedad, tengo más recursos para tratarlo y evitar que caiga en una situación de miedo o estrés. Parece ser que los científicos relacionan el estrés, a través de la hiperactivacion del SNS y las hormonas del estrés  con mayor riesgo de metástasis.

Y con pacientes en fase terminal, ¿cómo actúas?

Trato de ver qué es lo que no han podido resolver. En función de ello, trabajo para aligerar culpas y liberar ciertas cargas que están ahí dentro retenidas. Es un acompañamiento distinto. Pero en ningún momento tiro la toalla. Siempre estoy enfocado a mejorar. Mi trabajo es aportar recursos para que la persona se pueda sentir mejor. Y esto es posible en cualquier fase de la enfermedad. Hay vida hasta el momento de morir, y todo enriquece.

¿Qué resultados aprecia?

La tónica general es la aceptación de la terapia. Los pacientes salen de consulta con ganas de ejercer ese cambio en su vida y de sobreponerse a sus miedos. En estos casos, el trabajo se ve muy recompensado.

Pero también habrá casos que le hayan dejado mal sabor de boca…

Sí, hay gente que no quiere cambiar, que te dice: yo soy así y no voy a cambiar porque, de lo contrario, no sería yo. En estos casos, ves que la terapia no va a avanzar.

Pero, yo creo que si te ha salido un stop en el camino, ¿por qué vas a continuar igual? El stop te dice que mires hacia atrás, que aprendas de lo que has vivido y que te reinventes. Ahí es donde hay que desprenderse de ciertas maneras de ser o pensar.

Cuéntanos un caso de éxito, alguna historia que te haya marcado.

Hay muchas, algunas son casi mágicas. Es realmente impresionante. Vienen pacientes que ya han ido a varios especialistas, al traumatólogo, al osteópata… porque tienen un dolor permanente, por ejemplo, lumbar. Y de repente, se liberan de él en una sesión. ¡En una sesión! El paciente luego te llama y te dice, “no sé qué me has hecho, no lo entiendo. Ahora estoy bien”.

Y la familia, ¿cómo interviene durante el proceso?

La familia puede ser el entorno más sanador o el más tóxico. Por lo general, la familia encaja bien los cambios que realiza el paciente. Entiende que necesita tomar las riendas de su vida y levantar cabeza. Pero en otras ocasiones, la familia puede ser perjudicial y sus reacciones pueden interrumpir el proceso de mejora. En este espacio relacional hay que ser cauto. Son esclavitudes consentidas… no solo es responsabilidad de la familia.

¿Tu trabajo ha cambiado tu forma de entender la vida?

Siempre se producen cambios. La terapia me ha servido para hacer un trabajo personal y reconocerme a mí mismo. Cuanta más coherencia tienes tú a nivel interno, más confianza transmites a tus pacientes.

¿Qué le dirías a un profesional de la salud para recomendarle estudiar DBO?

Yo elegí aquellas terapias con las que me sentía más afín. Confío en ellas porque veo que dan resultado: se puede establecer la relación entre lo vivido y los síntomas y se pueden solucionar los conflictos mediante terapia. Es algo bastante tangible.

Creo que cuanto más flexible seas contigo mismo y más abierto estés a otros puntos de vista, más aprendizaje integrarás y compartirás con tus pacientes. Será más enriquecedor.

Autor: Departamento de Prensa – Escuela de Descodificación Biológica Original


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Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento terapéutico complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente como método terapéutico de acompañamiento emocional. Debe aclararse que La Escuela de Descodificación Biológica no da consejos médicos ni recomienda finalizar ningún otro tratamiento médico o sanitario.

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