(+34) 93 412 71 00 (+34) 636 29 46 29 info@institutoaw.com

4 May 2017

Consigue que tus consultantes se comprometan: Postgrado en Terapia Integrativa

Aprende a reconocer y manejar las interferencias que traen a la consulta con el nuevo programa de formación para terapeutas, el Postgrado en Terapia Integrativa.

Consigue que tus consultantes se comprometan: Postgrado en Terapia Integrativa

Por Carmen Rosety


Si deseas dedicarte a la terapia o ya lo haces, seguro que quieres que tus consultantes se impliquen en el proceso hasta el final. Y seguramente, ya sabes, que para que eso suceda hay una parte que tiene que ver contigo. Obviamente, ¿Cómo le escuchas?, ¿Con qué actitud le acompañas?, ¿Qué habilidades tienes para hacer preguntas? o ¿Qué vínculo eres capaz de establecer?… son factores que dependen de ti y que ayudaran al consultante a decidir si te elige o no como terapeuta para hacer un proceso de crecimiento o sanación. Todo esto y más, lo podrás aprender en el nuevo Postgrado en Terapia Integrativa.

Pero también es verdad que no todo tiene que ver el terapeuta. Para que el consultante se comprometa en un proceso terapéutico: Tiene que abrirse a recibir ayuda.

¿Qué implica recibir ayuda?

Recibir ayuda o acompañamiento implica abrirse a la humildad y al reconocimiento del otro, que va a entrar dentro de ti. Es una actitud que aunque pueda parecer pasiva es muy activa. Y requiere de cierto coraje y de ganas de responsabilizarse de la propia vida.

Probablemente habrás recibido consultantes, que han venido a terapia pero que no se han situado realmente en una actitud de apertura. Y te lo han podido demostrar de diferentes maneras como, por ejemplo:

  • Retrasando las sesiones
  • Llegando tarde al encuentro terapéutico
  • Desapareciendo del proceso sin dejar ni rastro
  • Haciendo interferencias continuamente

¿Qué son las interferencias?

La interferencia es un disfraz que el consultante fraguó de pequeño para asegurarse el amor, fundamentalmente en el entorno familiar en el que se encontraba.

Es una estrategia que el consultante hace a la hora de relacionarse con los otros sin darse cuenta. Si de pequeño este disfraz le aseguraba el amor, ahora de adulto, es un obstáculo que le impide relacionarse desde la autenticidad, vincularse genuinamente con las otras personas.

Debido a esto, nuestro consultante tiene relaciones donde no se siente respetado, visto, escuchado, tenido en cuenta…

Algunos de los disfraces más habituales son: “Ubicarse como niño pequeño”, “Intentar complacer a los demás”, “Traerlo todo ya cocinado ”, “Mentir y enmascararse”, “Ubicarse como la víctima”, “No escuchar”, “Confundir y confundirse” o “Competir”.

Esta estrategia que el consultante realiza inconscientemente, la hace en su relación con las otras personas, incluyéndote a ti que eres su terapeuta. Por eso es tan importante que el terapeuta lo vea, ya que eso va a permitir que establezcas con él un nexo sano y verdadero. Donde el consultante va a abrirse realmente a expresar y explorar su sombra y sus miedos.

Si lo ves y lo manejas, permites que el consultante vaya adquiriendo consciencia sobre qué hace en la relación con los otros para que le pase lo que le está pasando.

Es muy provechoso que conozcas las interferencias, ya que reconociéndolas y gestionándolas, ayudarás a esa persona a crecer. Favorecerás que se comprometa en un proceso catalizado, en el que a través de la Descodificación, se desharán las capas de cebolla que cubren su preciosa esencia.

Ubicarse como niño pequeño:

En este estado de consciencia patriarcal parece que la gente que sabe, que sabe de verdad, son los especialistas como el médico, el economista, el nutricionista…

Esto favorece que la mayoría de personas caminen desconectadas de su propia información instintiva, consciente o intuitiva. Como si fueran niños pequeños esperando a que se les diga lo que tienen que hacer.

Por otro lado, ubicarse como niño pequeño es muy cómodo, porque mientras los otros me dicen lo que tengo que hacer –ya sea mi pareja, mi amiga o mi terapeuta-, yo no tengo que responsabilizarme de mi propia vida, y si algo sale mal la culpa nunca es mía.

Y así, hay muchísima gente haciendo lo que otros les dicen.

¿Qué frases va a usar tu consultante durante la entrevista, que te van a permitir darte cuenta de que está usando esta interferencia?

  • ¿Tu qué me recomiendas?
  • Y tú, ¿qué harías?                                                                         
  • ¿Cómo lo ves?
  • No sé…

Si las escuchas, te propongo que contestes diciendo algo en la línea de:

  • ¿Para qué me preguntas qué haría yo?
  • ¿Cómo es que quieres saber cómo lo veo yo?
  • ¿Siempre dices “no sé” cuando has de tomar decisiones?
  • ¿Cómo sería si tomaras la decisión sin tener en cuenta lo que opinamos el resto?
  • ¿Qué es lo peor que puede pasar si tomas la decisión por ti misma? 

Intentar complacer:

El consultante hace esto cuando tiene una necesidad tan grande de ser aprobado por la autoridad, por la persona que él considera que manda, que le dice que sí a todo. En el trato contigo, tú serás la autoridad, así que intentará agradarte a través de halagos, obediencia, regalos… impidiéndose a sí mismo mostrar todas sus partes en la relación contigo. En la entrevista podrás verlo también en alguna frase que tú sientas que te adula, como por ejemplo:

  • Yo voy a hacer todo lo que tú me digas porque tú sí que sabes…

Te propongo devolver en la línea de:

  • ¿Qué es lo peor que crees que podría pasar si en lugar de hacerlo a mi manera, lo hicieras a la tuya?
  • Lo importante no es que coincidamos tú y yo en maneras de hacer, sino que tu encuentres la manera para ti sea la más apropiada… 

Traerlo todo cocinado:

El consultante viene a terapia porque lo necesita pero a la vez tiene un miedo muy grande a dejar entrar algo nuevo que pueda “moverle”. Es decir, tiene un equilibrio emocional o mental muy frágil que, a un nivel inconsciente, teme perder. Para él, perderlo sería sentirse triste, enfadado, apenado, confundido…

Es el tipo de consultante que viene a vernos porque tiene verdadera necesidad pero no hay avance porque no se anima a confiar en el otro por miedo a ser herido o mal guiado, y esto le lleva a controlarlo todo.

Podrás verlo a través de intervenciones del tipo:

  • En realidad ya sé lo que a mí me pasa y también lo que tengo que hacer…

A lo que podrías contestar algo del tipo:

  • Y sabiendo, tan bien, lo que te pasa y lo que tienes que hacer… ¿Para qué vienes a verme?
  • Si tan claro lo tienes, podrías explicarme ¿Qué es lo que necesitas de mí? 

Mentir y enmascararse, ubicarse como víctima:

No es que el consultante te cuente mentiras, es que va con una máscara del tipo  “Yo soy la explotada”, o por ejemplo “Yo soy la que siempre cedo”, “Yo soy la buena”

Si hueles estas justificaciones podrías intervenir en la línea de:

  • Si tú eres la explotada, ¿Para qué te quedas en esa relación?
  • Comportándote como la permisiva, ¿Qué sales ganando?

Es muy posible que estos consultantes se hayan acostumbrado a ubicarse en el rol del bueno dejando siempre al otro, sea quien sea, en el rol del malo.

Esto es muy infantil. En una relación entre iguales o entre adultos, las personas se quedan en un lugar porque están ganando algo al hacerlo, sino se irían. Aunque sea a un nivel muy inconsciente están ganando cosas, como una estabilidad económica, una posición social, una casa preciosa, unas comodidades, un estatus…

Se trata de que ayudemos al consultante para que pueda ver qué está ganando quedándose en esa relación en el rol de explotada, víctima, mártir… Siempre que he ayudado a un consultante a desmontar esta estrategia que hace, la persona se ha empoderado y ha modificado su rol en dicha relación. “La verdad nos hace libres”.

No escuchar:

No sé si alguna vez habrás tenido algún consultante que viene a terapia pero, en realidad, no está abierto a otras miradas, a ver las cosas de una manera diferente de lo que ya se “ha montado en su cabeza”.

De nuevo es el temor a abrirse al otro, a una nueva opinión, a una nueva relación, a re-posicionarnos en la vida… Es el consultante que abre la mano para pedir ayudar pero la cierra cuando llega. Si observas que tu consultante se maneja en estos términos podrías hacer alguna intervención del tipo:

  • Tengo la sensación de que nada de lo que yo te comparto te resulta útil…
  • ¿Cómo es que sigues viniendo a verme?
  • ¿Qué te estás llevando de este espacio?
  • ¿Qué estás esperando de mí?
  • ¿Cómo puedo ayudarte?Próximas jornadas informativas en Madrid y Barcelona
  • ¿Qué necesitas concretamente?… 

Confundir y confundirse:

Es el consultante que elucubra mucho, que confunde con los datos o los hechos, que entretiene con cosas sin relevancia, que da muchas interpretaciones sobre lo que le pasa, que desvía la atención, que habla mucho…

Particularmente, cuando he tenido consultantes así, me cuesta seguirles el discurso, me pierdo e incluso me aburro. Podrías manejarte con alguna de las siguientes intervenciones:

  • Pepita, gran parte de la sesión, estás contándome cosas sobre lo que tú crees que al otro le pasa contigo, ¿Qué te parece si ahora hablamos de cómo tú te sientes con lo que el otro te hace?
  • Manolo, dándome tantos datos e información, no logro verte a ti, ¿con qué estás evitando contactar?
  • Rosa, cómo es que cada vez qué te pregunto por el asunto que te trajo a terapia –la relación con tu padre- cambias de tema. ¿Qué te impide comenzar a elaborar este asunto?, ¿De qué tienes miedo?, ¿Cómo necesitas que yo te acompañe con este tema que es tan delicado para ti?… 

Competir:

Es el consultante que entra en competencia con el terapeuta, que trata de mostrar que sabe más o es mejor. Esta dinámica quita mucha energía y dificulta el trabajo terapéutico en gran manera. Quizás la intervención iría en la línea de:

  • Carlos, veo que sabes muchísimo sobre las emociones y las relaciones, ¿Qué cosa nueva podría aportarte yo?
  • Pepe, parece que sabes mucho de terapia, ¿Realmente necesitas un espacio terapéutico?, ¿Para qué?

Impotentizar:

Es el consultante que ha ido desechando terapeutas por diferentes motivos, tal y como te cuenta. En realidad, lo hace para satisfacer la creencia interna de “Lo mío no tiene solución”, “A mí no me puede ayudar nadie”, “Lo mío es muy fuerte y nadie puede”…

En el discurso probablemente te dirá:

  • Es que yo ya he pasado por muchos terapeutas y ninguno me ha ayudado de verdad.
  • A pesar de todas las terapias que he hecho, ninguna me ha ido bien.

Lo que podrías gestionar con algunas intervenciones como:

  • Y ¿qué te hace pensar que yo sí que voy a poder ayudarte?
  • Si ninguna de las terapias que has hecho, te ha ido bien. ¿Qué te hace creer que la terapia floral va a ayudarte?
  • Carlos, estando mal ¿qué beneficios obtienes?

Quiero recordarte que todas estas actitudes, las hace el consultante de manera inconsciente, y que ayudarle a deshacerlas forma parte del trabajo terapéutico.

Es decir, el consultante trae unos objetivos a terapia, para los cuales nosotros como terapeutas vamos a trabajar. Y a un nivel superior y general, la terapia tiene el objetivo de acompañar a las personas a conectar con su instinto, su intuición y su consciencia.

Cuanto mayor es la conexión de una persona con estas tres áreas, más libre es de creencias y miedos, y más orientada está hacia su propia autorrealización. Que no es otra cosa que hacer real lo que hay dentro de cada uno de nosotros, expresar nuestra esencia y nuestro potencial.

Ayudar a la persona a que se haga consciente de los disfraces que usa para que se atreva a salir “a pelo” a la calle, con su propia verdad, forma parte del trabajo de hacerse grande.

Te contaré un secreto: me sobran los consultantes, aunque suene pedante, no puedo coger a todos los que me piden visita y esto no es casual. He hecho un gran proceso de sanación de mis heridas y de crecimiento personal con diferentes terapeutas, y he recibido muchas formaciones. Esto me da una base muy grande para acompañar a otros.

Me permite saber qué se siente al otro lado de la terapia, porque he sido acompañada. Sé lo que cuesta abrirse, comprendo la necesidad de respetar el ritmo, de dar una devolución confrontadora o de apoyar amorosamente, he aprendido a crear un espacio de autenticidad íntima y sostenida en el tiempo…

Tomar terapia te hará mejor terapeuta.

Gracias por tu atención y tu confianza.

*Puedes ampliar la información sobre las interferencias en el libro de Claudia Casanovas y Felisa Chalcoff, El arte de ayudar, de Gran Aldea Editores.


Si te gustó este artículo, compártelo ¡Gracias!

© Escuela de Descodificación Biológica Original 2018 – Todos los derechos reservados.

Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento terapéutico complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente como método terapéutico de acompañamiento emocional. Debe aclararse que La Escuela de Descodificación Biológica no da consejos médicos y no corresponde a los profesionales de las terapias naturales suspender tratamiento alguno o no seguir los consejos médicos.

Vive la experiencia Bio-Lógica

Nos une un mismo interés.
Hazte bio-lógico con EDBO y descubre la diferencia.

CURSOS  CONSULTA  ACTIVIDADES  YOUTUBE

 


Escribir una respuesta

Consulta aquí el aviso legal y la política de privacidad

X