(+34) 93 412 71 00 (+34) 636 29 46 29 info@institutoaw.com

Abuso o violación: indignación
30 Abr 2018

Abuso o violación: indignación

En este artículo, Ángeles Wolder analiza el reciente caso de los violadores en Pamplona, conocido como “La Manada”, desde el punto de vista de la Descodificación Biológica y hace reflexiones sobre la neurobiología del trauma de la víctima y sobre la violencia del agresor.

Abuso o violación: indignación

Por Ángeles Wolder


¿Qué es un trauma? Es una situación desestabilizante que se vive como una experiencia abrumadora que amenaza la vida y que tiene carga tanto en la psique como en el cuerpo. No es una situación simple de estrés, sino algo que desestabiliza completamente.

Un trauma puede ser una agresión, un daño o la violencia. Ésta tiene un origen personal, familiar, cultural, social y biológico.

Neurobiología del trauma

Cuando una persona sufre un trauma, un shock o conflicto biológico (que es una situación inesperada, dramática, sin solución y sin expresión) automáticamente el cerebro reptiliano y el sistema límbico se preparan para dar la mejor respuesta en función del tipo de amenaza que se ha presentado. Esto significa que nuestro inconsciente biológico va a valorar si puede defenderse mediante el ataque, si puede huir porque tiene las posibilidades de hacerlo, o si tendrá que desaparecer. Cuando ni el ataque ni la huida son dos respuestas posibles queda la tercera opción, que es la inhibición de la acción.

Fue llamada así por Henri Laborit en los años 50 del siglo pasado. La inhibición de la acción se produce por la reacción conjunta de las dos ramas del sistema nervioso neurovegetativo, el simpático y el parasimpático. Cómo tienen acciones opuestas llegan a inhibirse y el comportamiento del animal o del ser humano es la parálisis o “hacerse el muerto”. Llegar al punto de no mover una pestaña ha significado salvar la vida para muchos seres vivos.

Un lagarto se hace el muerto cuando una serpiente está a punto de devorarlo o un ratoncito se queda estirado en el medio de la cocina para que el gato deje de acosarle y de atacarle. Defenderse puede significar la muerte cuando el atacante está en superioridad de fuerzas o cuando hay un mayor número de personas, como por ejemplo cuando cinco hombres atacan a una mujer y la violan reiteradamente. La sensación que lleva a la congelación es la de vivir un desamparo enorme -diría abrumador- y tiene una doble función, ya que aparte de salvar la vida cuando uno está congelado no sufre de la misma manera el dolor o el terror mientras su vida está amenazada. Por eso cuando una mujer ha sido atacada por 5 hombres mayores que ella en edad y corpulencia no tiene muchas otras alternativas que la de hacerse la muerta, no defenderse, no gritar, no atacar, sino todo lo contrario.

Si en el momento del ataque o trauma predomina la acción del sistema nervioso simpático la persona presentará un aumento del pulso del ritmo cardíaco y de la frecuencia respiratoria. Ésta será jadeante, rápida y superficial. También se presentan sudores fríos y tensión muscular al tiempo que hay un aumento de la actividad mental ya que nuestra supervivencia depende de encontrar la mejor solución. Quizás algún juez pueda pensar al escuchar una respiración jadeante que se está disfrutando en lugar de sentir el dolor del trauma ,cuando en realidad lo que ha ocurrido es perfectamente biológico: hay una respuesta neurobiológica para la supervivencia.

En el momento del trauma hay una comunicación cerebral para que todo sea perfecto, al menos en nuestra cabeza. El sistema límbico está activo en el mismo instante del shock. Esta región es la parte del sistema nervioso que está en el medio del cerebro, entre nuestra frente y el tronco cerebral. Es la zona de localización de los instintos y reflejos de supervivencia. Algunas piezas importantes de esta región encargada de la supervivencia son la amígdala cerebral, el hipocampo y el hipotálamo. La primera se encarga de procesar las emociones de los momentos de miedo o terror, pero también de otras emociones que podrían ser agradables, mientras que el hipocampo guarda las memorias de contexto registrando el tiempo y el espacio. En el momento del trauma el hipocampo regresa en el tiempo hasta localizar situaciones similares, por ejemplo de abusos o castigo realizados por los padres y otras personas.

La pregunta que se hace el hipocampo es ¿cuándo en mi vida sucedió algo similar? y ¿cuál es la secuencia de la experiencia junto con el resultado de esta? Si siendo pequeños vivimos situaciones de abuso de autoridad y no pudimos superarlas mediante una estrategia como el enfrentamiento, difícilmente hoy ante un ataque optemos por defendernos. Esto se debe a que nuestro cerebro tiene el registro de que se ha sobrevivido gracias a inhibirse o a otra respuesta adaptativa. El hipocampo tiene otra particularidad y es que se irá desactivando en la medida en que se incrementa el nivel de estrés, porque las hormonas que se liberan en ese instante lo desinhiben. Por otro lado, en el momento de estrés la amígdala cerebral registra el nivel de violencia y determina el tipo de conducta a seguir. Un dato curioso es que la amígdala es mayor en hombres que en mujeres y que cuanto más violenta es la persona, mayor es el tamaño de la amígdala. Otra de sus funciones es comunicarle al hipotálamo la situación que se está viviendo para que este active el sistema nervioso y endocrino, que preparan al cuerpo para la respuesta de supervivencia.

Y en todo este maremagnum de actividad biológica surge un salvador interno que es el área cingulada o “Giro del cíngulo“. Es una parte de nuestro cerebro que se pone en funcionamiento ante el dolor físico o moral. Gracias al giro del cíngulo que interpreta las emociones y que ayuda a la liberación de dopamina podemos sobrepasar el instante de horror. Su acción tiene como objetivo ayudar a pasar la situación dolorosa lo mejor posible. Comprender esto es fundamental para entender las respuestas de los adultos ante una situación traumática. La vivencia del trauma es neurobiológica y psicosomática. El cuerpo recuerda mediante los sentidos, los sentimientos, emociones y sensaciones corporales. La víctima de La manada registró visualmente un tatuaje de uno de los agresores y así pudieron ser localizados.

Todos los seres humanos tenemos mecanismos para salir airosos de una situación extrema y uno de ellos es la pérdida de conexión o disociación de uno mismo, y de lo que se siente en el cuerpo y en espíritu o mente. Estar en contacto con las emociones en el momento en el que se vive el trauma o después del mismo puede llegar a ser demasiado doloroso para la persona y por eso existe una negación clara de lo que se está viviendo. Es habitual que tanto durante la vivencia traumática cómo cuándo se siente estrés postraumático la persona suele quedarse en blanco y seguir experimentando momentos de desconexión.

Neurobiología de la violencia 

Vayamos a la otra parte del trauma, que es cuando nos encontramos con agresión instrumental o premeditada. Ésta ya es un trastorno que indica que no hay control frontal, no hay juicio, no hay “freno frontal” y no hay moral posible que límite el comportamiento, incluso se desconecta de la culpa. No pedirán perdón porque “no han hecho nada”. Haciendo referencia al juicio de los 5 violadores de Pamplona vemos como el abogado de La manada pide la absolución. Nos quieren hacer creer que son inocentes.

La maduración de las vías corticales cerebrales y de la zona frontal llega a producirse a edades distintas para hombres o mujeres. Las mujeres sobre los 20-21 años tienen su corteza frontal mielinizada, mientras que un hombre lo conseguirá un poco más tarde hacia los 25-26 años.

Cuando el acto violento lo comete un hombre, en el momento en que lo realiza está activando el centro de la dopamina u hormona del placer, que si se junta con más testosterona favorecen una conducta de mayor agresión. A la violencia se llega cuando se ponen en juego los conflictos territoriales junto con los de identidad.

La identidad permite a las personas sentirse reconocidas, por ejemplo porque se creen más fuertes, más machos, con mejor rendimiento y más respetados por acciones que validan un estereotipo. Lo ridículo del caso es que para sentirse fuertes necesitan de una víctima mucho más débil a nivel físico y así se perciben graciosos y grandiosos. Ridículo y absurdo en el 2018, pero absueltos de violación por tres jueces. Ni unos ni otros han contado con la cantidad y actividad suficiente de neuronas espejo, que nos permiten empatizar con el dolor del otro. Claramente hablan de una poca sanidad mental que asusta y que indigna.

En el llamado caso de La manada hay una acción violenta y abusiva de 5 hombres de edades comprendidas entre los 27 y los 30 años contra una única mujer de 18 años. Las vías nerviosas de ellos están, se supone, maduras. La de la joven no. Los hombres tienen edad de razonar el alcance de sus acciones y poner freno en caso de que estas vayan a provocar un daño a otra persona. En caso de tener una conducta delictiva darse cuenta del daño, arrepentirse, sentir culpa y pedir perdón.

Ante la fuerza física, numérica, la intimidación desproporcionada la única alternativa es entregarse al agresor y esperar que todo pase. No existe posibilidad de defensa ya que la muerte sería segura.

En el momento en que se sufre un shock con violencia la desconexión y/o disociación, permite que la persona sobreviva al dolor espantoso que puede estar atravesando. El proceso es como si ocurriera en una película y no en la propia vida.

Esto no es abuso. Esto es violación.

Investigadores de las situaciones de trauma o de estrés post traumático explican claramente estos procesos y las vivencias que aparecerán pasado el shock inicial.

Todos podemos comenzar a entender cuáles son los conflictos biológicos y el funcionamiento neurobiológico de la agresión y de las conductas sexuales violentas para educar con sanidad mental. Empecemos a cambiar estereotipos para tener una sociedad más equilibrada.


Si te gustó este artículo, compártelo ¡Gracias!

© Escuela de Descodificación Biológica Original 2018 – Todos los derechos reservados.

Aclaración: La Descodificación Biológica es un acompañamiento terapéutico complementario, no sustitutivo de ningún otro tratamiento médico, que el cliente escoge libremente como método terapéutico de acompañamiento emocional. Debe aclararse que La Escuela de Descodificación Biológica no da consejos médicos y no corresponde a los profesionales de las terapias naturales suspender tratamiento alguno o no seguir los consejos médicos.


Curso online: Supervisión de Casos: Trastornos del Comportamiento

Docente: Maria Velichko
Fecha de Inicio: 09 de Abril del 2019

Más información

Vive la experiencia Bio-Lógica

Nos une un mismo interés.
Hazte bio-lógico con EDBO y descubre la diferencia.

CURSOS  CONSULTA  ACTIVIDADES  YOUTUBE

 


2 Respuestas

  1. Núria
    Núria

    Pensaba que, al tratarse de un abordaje bio-lógico, el artículo estaría exento de juicio. Me he sorprendido al ver que no es así.

    1. Comunicación EDBO

      En el artículo quiero reflejar cuál es la neurobiología de recibir una agresión y de impartir una agresión. Al margen de eso, creo que es necesario que las personas que juzgan tengan en cuenta la neurobiología para entender que no hay goce cuando una persona está siendo violada.

      Consideramos necesario visibilizar la diferencia de opinión de la sentencia.

      Ángeles Wolder.

Escribir una respuesta

Consulta aquí el aviso legal y la política de privacidad

X